Acabo de llegar del campus de Columbia University, que está revolucionado por la presencia del presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad. Estuvo dando una conferencia reservada para estudiantes de Asuntos Internacionales que se retransmitió en pantalla gigante con intérprete simultáneo afuera, en el verde césped del medio del campus.
No pude ver todo porque estaba en clase. Pero de todos los temas polémicos sobre los que le preguntaron, la mayor reacción -una sonora carcajada- la generó cuando le preguntaron sobre los derechos de los homosexuales y las mujeres en Irán.
Primero, esquivó la pregunta un poco. Pero mi profesor John Coatsworth, decano de la escuela de International Affairs, lo presionó para que respondiera lo que le preguntaron. Entonces, aseguró con cara de poker:
“En Irán, no tenemos homosexuales como en su país”.
Por lo menos al aire libre, la reacción fue de risas generalizadas. Adentro, no sé. Pero igual siguió:
“No tenemos ese fenómeno. No sé quién le dijo que lo tenemos”.
Cuac.
El campus y sus alrededores estaban hasta las manos de protestas, manifestantes, “grupos de interés”, etc. Afuera hasta había un grupo de judíos ortodoxos anti-Zionistas (¡plop!) con pancartas contra el Estado de Israel. Y con todas las superficies lisas e inmóviles pegoteadas de carteles pro y contra todo lo que estaba pasando, no faltó uno que puso: “Salve los árboles, imprima menos panfletos”… en un panfleto.
Como decía Don Giner estos días, la prensa no se caracterizó por su ecuanimidad, sobre todo los tabloides. Me parece que el día en que un diario es más intolerante que muchos de sus lectores, está totalmente fuera de lugar. La verdad que más que periodismo, fue el más puro amarillismo à la Citizen Kane.
Dentro de la volteada cayó el profesor Coatsworth, quien es uno de los académicos más talentosos cuyas clases he tenido el gusto de tomar. El Daily News salió a pedir su renuncia (igual es sólo decano interino de SIPA, la escuela de Asuntos Internacionales, a raiz de la renuncia de la anterior decana) por invitar a Ahmadinejad.
El profe medio que no se ayudó mucho cuando se defendió diciendo que también a Hitler lo hubiera invitado. Me parece que el punto que quería subrayar era la libertad de expresión y la necesidad de debatir temas difíciles, no que Hitler fuera un gran invitado, pero bue… probablemente ahí metió la pata.
Pero pedir la renuncia de alguien es un reflejo condicionado que tienen los editorialistas acá. Lo primero que hacen es salir a pedir bandeja de plata y cabeza. No se informaron mucho, porque Don Coatsworth es un académico con mayúsculas y si hay algo que te enseña en sus clases es a pensar las cosas y considerar todos los argumentos antes de formar tu juicio.
En un país que tortura y desaparece gente — pero no se anima a decir ni “tortura” (forceful interrogations) ni “desapariciones” (extraordinary renditions) — me parece que escuchar otros argumentos podría venir bien.