Acabo de hacer mi primera entrevista telefónica por Skype. [Entrevistada en Buenos Aires, cronista en México D.F., publicación en Nueva York].
Aunque a veces, al hablar con familia y amigos, suelo tener problemas de comunicación (se corta un poco lo que digo yo, hablándole a mi computadora), en esta ocasión no hubo ningún problema.
Lo mejor es que no me duele el cuello.
Generalmente, las telefónicas las hago con el teléfono sostenido entre la oreja y el hombro, mientras tipeo como un animal. (Por lo general, no grabo mis entrevistas, con lo que pertenezco a una de dos grandes corrientes, según dice Entretanto).
Pero esta vez lo único que tenía que hacer era hablarle a la pantalla (”mmhmm”, “claro”, “ajá”), mientras transcribía tranquilo las declaraciones de la entrevistada. Manos libres, audición perfecta gracias a los auriculares envolventes, total comodidad. Hasta me di el lujo de tomar mate en las respuestas más largas, sin dejar de prestar atención ni de tomar nota. ¿Qué tul?
1 comentario
Junio 26, 2008 a las 11:50 pm
Cuando hago entrevistas por teléfono yo tampoco grabo. Y siempre, siempre termino con tortícolis. Skype sí, es una muy buena opción. Saludos.