The Daily DG ha estado bastante desactualizado últimamente; primero porque DG estaba muy ocupado, después porque DG estaba de viaje (y muy ocupado).

Expansión, Diciembre 2008
El inicio de este extremo nivel de ocupación fue en noviembre, cuando la revista Expansión me encargó el reportaje de portada para su último número del año. Éste era sobre el “personaje del año”, designación que la revista decidió darle a Alejandro Martí, el empresario mexicano que tras el secuestro y muerte de su hijo se convirtió en el rostro de la lucha contra la inseguridad.
El reporteo fue muy intenso, y la negociación para lograr una entrevista con Martí, aún más. Al final, nos la concedió… cuando yo ya había entregado el texto. (Fue un mínimo momento de orgullo, al terminar la entrevista, saber que lo que Martí me dijo no cambiaba nada de lo ya escrito). Busqué escribir un perfil lo más narrativo posible; ya me dirán ustedes qué tal quedó.
Una perla que descubrí, inédita hasta ahora, es que Martí desciende (es sobrino bisnieto) del patriota cubano José Martí, aunque su apellido Martí viene de otra rama de su árbol genealógico: una sobrina de José Martí se casó con el abuelo de Alejandro Martí, Domingo Martí Riera. (O sea que el papá del empresario tenía Martí como primer y cuarto apellido).
Les pego aquí abajo el inicio del reportaje de más de cuatro mil palabras. Después, lo pueden seguir leyendo en el sitio de CNN Expansión o bajárselo en pdf aquí.
El ciudadano Martí
El secuestro y la muerte de su hijo lo empujaron a convertirse en la voz de la gente contra la delincuencia. Eligió la lucha, confrontó a las autoridades y nunca bajó los brazos.
Por: Diego Graglia
En sus peores momentos, Alejandro Martí no dejó de pintar.
Desde que decidió dedicarse a la pintura, hace unos seis años, y antes de tomar un giro hacia lo abstracto, sus cuadros se inspiraban en objetos cotidianos, máquinas, animales. Los caballos eran un tema recurrente.
Durante la agonía por la pérdida de su hijo Fernando, la tormenta que vivía Martí se empezó a reflejar en los lienzos que realizaba. “Si él estaba trabajando inicialmente una cabeza de un caballo, ese caballo se convertía en una verdadera bestia”, cuenta su amigo y maestro, el artista Ismael Ramos. Al mismo tiempo, dice, otro lienzo mostraba una yegua “con un amor tremendo hacia su cría. Eran cuadros que estaba haciendo en forma simultánea. Son contenidos fuertes, pero reales”.
La tragedia de perder a su hijo de 14 años a manos de una banda de secuestradores, aun tras haber pagado un rescate, le cambió la vida a Martí: desde el arte que lo solía recluir por seis, ocho o 10 horas en su estudio hasta el trabajo que lo ocupa a diario.
“Él está muy activo, en su day by day, con el tema de la inseguridad”, dice Alfredo Harp Calderoni, amigo de la familia que –junto a su padre Alfredo Harp Helú– se hizo del control de Grupo Martí a principios de año. “Para él, lo más importante ahora es todo lo que está detrás del crimen de su hijo”.
Martí, de 58 años, asegura que piensa dedicar el resto de su vida a la lucha por un país más seguro. “El tercio que me queda”, dice. “Haz de cuenta: en mi taxímetro me queda un 33% y ése se va a dedicar a esto. Quiero honrar la tragedia de mi hijo, evitar que esto vuelva a suceder y dejar un México, en la medida de mis posibilidades, lo mejor que pueda”.
Martí sigue pensando en nuevos negocios, pero su atención está enfocada “100%” en el Sistema de Observación para la Seguridad Ciudadana (SOS), la asociación civil contra la inseguridad que presentó a fines de noviembre, y en monitorear la investigación del crimen de Fernando.
Alejandro Martí García comenzó 2008 en las noticias por una decisión atípica entre los empresarios nacionales: se desprendió del emporio que hizo crecer desde su juventud para que la empresa pudiera seguir explotando su potencial. Tras la transacción, en la que los Harp pagaron 3,300 millones de pesos por 44.44% de las acciones, Grupo Martí, con sus tiendas de artículos deportivos y la cadena de clubes de fitness Sport City, duplicó su valor.
Cinco meses después, el 4 de junio, delincuentes vestidos de policías federales se llevaron a su hijo. Una biografía que, por voluntad propia, acababa de tener un cambio radical, se topaba ahora con otra vuelta del destino, ésta inesperada y dolorosa.
Martí tenía muchos planes para este año y más allá. Pensaba darle más tiempo a la filantropía a través de las fundaciones de las que ya era parte y dedicarse más a la pintura. También veía en su futuro inversiones variadas y un proyecto deportivo innovador. Pero, cualquiera que haya sido su prioridad antes de junio, cuando la tragedia lo convirtió en víctima, Martí escuchó el llamado de una causa. Y lo siguió.
Tomó la decisión en agosto, cuatro o cinco días después de que se supo de la muerte de Fernando. “La indignación nacional era tal que sentí un gran apoyo”, cuenta. “Ante la situación irremediable, viene una reacción de hacer algo que tiene visos de remediable”.
SOS, un grupo de metas ambiciosas y alto nivel de organización, es el resultado de ese impulso: según Alejandro Martí, buscará ser una organización de segundo piso, que concentre información, coordine esfuerzos y apoye a otros grupos no gubernamentales.
De empresario exitoso, Martí pasó a ser un referente cívico para los mexicanos y una figura incómoda para los políticos. Al lanzar su iniciativa, se puso al frente de lo que espera –y pide en cada entrevista– que los mexicanos conviertan en un movimiento social para cambiar el país.
Aunque el de su hijo fue uno de los cientos de secuestros cometidos cada año en México –al cierre de esta edición, había ocho casos sin resolver sólo en la capital, según el procurador del DF, Miguel Ángel Mancera–, la figura de Alejandro Martí concentró la atención del país. Su decisión de ponerse al frente produjo un quiebre que, si logra por fin mostrar el camino a un México más seguro, podría ser histórico.
3 comentarios
Enero 21, 2009 a las 6:46 am
Excelente nota Diego. Muchas fuentes y contextualización, genial!
Y un placer saber, que pese a no haber podido entrevistarlo a tiempo, a tu reportaje no le faltó nada.
Comentario aparte no pude dejar de comparar su caso con el de Blumberg…salvando las distancias. Y pese a todo, prefiero su trabajo a partir de una ong a mezclarse en la política. A dónde llegó Blumberg?? Siempre me pregunto eso…
Enero 21, 2009 a las 10:25 am
Hola Ana, gracias.
Al final, lo que hice fue mechar citas textuales del protagonista en la narración que ya había escrito.
La similitud con Blumberg es muy fuerte, como también la diferencia principal: meterse a político o no, cuando los políticos en ARG y en MEX están igual de desacreditados. Sabía de un caso similar también en Chile, pero no me acuerdo el nombre del tipo.
Enero 25, 2009 a las 12:41 pm
Muy bien trabajada la nota.
Realmente refleja el dolor de tantos mexicanos afectados por el secuestro.
Me gustó que hayas fusionado lo emotivo con el dato preciso económico.