Julio 18, 2009...8:00 am

Cayó un arbol

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The Associated Press es la organización noticiosa más antigua y más grande del mundo, según su definición institucional. Lo que me hace sentir como una gota en el mar.

Este lunes se transmitió por el servicio en español de A.P. mi primer reportaje para la agencia. Si no aviso acá, nadie escucha el árbol caer en medio del bosque… ¿no?

Lo pego acá abajo (también se puede leer en varios sitios web de clientes de A.P., como El Nuevo Herald de Miami: 1 y 2):

Golpes militares son del pasado, inestabilidad presidencial no

Por DIEGO GRAGLIA — THE ASSOCIATED PRESS

MÉXICO – Así como los soldados hondureños sorprendieron al presidente Manuel Zelaya en pijamas antes de expulsarlo del país, el golpe de estado de la madrugada del domingo 28 de junio tomó por sorpresa a los académicos que estudian las democracias latinoamericanas.

No es que sea raro que un presidente latinoamericano termine su mandato antes de tiempo y contra su voluntad, pero en las últimas décadas las interrupciones presidenciales ya no estaban teñidas del verde olivo de los uniformes, sino cubiertas con una pátina -a veces robusta, a veces delgada- de legalidad.

“Cuando en los otros casos se logró mantener una fachada, aunque sea en los márgenes, de mantenimiento de la Constitución, en Honduras es un quebrantamiento más claro”, dice Gabriel Negretto, profesor de estudios políticos en el Centro de Investigación y Docencia Económicas, en Ciudad de México. “En el caso de Honduras, es más abierta la violación constitucional”.

En las últimas tres décadas, hubo entre 13 y 17 casos de presidencias latinoamericanas interrumpidas. “Depende cómo los cuentes”, dice Negretto, quien estudia cambios constitucionales en la región. Hubo juicios políticos, una declaración de incapacidad mental, renuncias forzadas, revueltas populares y presidentes que dieron fin a su propio mandato para llamar a una asamblea constituyente.

Sin embargo, la tendencia constante era el abandono del método que tiñó de sangre las décadas de los 60 y 70: el golpe militar.

“Me sorprendió”, dice Patricio Navia, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Nueva York y la Universidad Diego Portales en Santiago de Chile. “Sabía que el presidente Zelaya estaba testeando los límites de la constitucionalidad, pero me dio la impresión de que la oposición podía tomar otras vías para frenar estas tentaciones autoritarias”.

Los militares y la oposición hondureña, agrega, “lo hicieron muy mal, al entrar de madrugada a sacar al presidente”. Otros expertos dijeron que los sorprendió “la torpeza” de la decisión y que ésta no pareció “racional”.

Los soldados que rodearon la residencia presidencial al amanecer trajeron a más de uno memorias de cuando el arresto de un mandatario y el inmediato estado de sitio eran el resultado esperable en los conflictos políticos internos de la región.

A pesar de este recuerdo inquietante, los analistas dicen que aquellos tiempos no regresarán.

“No creo que se transmita a otros países”, dice Peter Hakim, presidente del think tank Diálogo Interamericano en Washington. “La comunidad internacional trató a Honduras con dureza, y las circunstancias particulares en Honduras eran especiales y no se repetirán con facilidad” en otros países.

Tampoco es probable que los militares de otras naciones estén “dispuestos a actuar de la misma manera”, agrega.

Esto no significa que los presidentes latinoamericanos tengan garantizado completar sus mandatos.

La crisis hondureña se desató en parte porque las instituciones del Estado están debilitadas, dice Mark Ungar, profesor de ciencias políticas y justicia criminal de la Universidad de la Ciudad de Nueva York que desde 2003 investiga temas de seguridad pública y reforma policial en Honduras. “Cuando ocurre una crisis como ésta”, agrega, “las instituciones (hondureñas) no son capaces de intervenir”.

Lo preocupante para la región es que esa flaqueza institucional no es exclusiva de Honduras.

“No es un caso aislado”, dice Navia. “Las instituciones democráticas en muchos países estaban debilitadas por liderazgos muy fuertes. Lo vemos en Venezuela, en Colombia, con líderes que se creen más fuertes, más poderosos que las instituciones. Esto tiene efectos amenazantes para el sistema democrático”.

Sin embargo, a diferencia del caso hondureño, la historia reciente era una de renuncias o destituciones presidenciales forzadas por manifestaciones populares, como las de Fernando De la Rúa en Argentina en 2001, Gonzalo Sánchez de Lozada en Bolivia en 2002 y Lucio Gutiérrez en Ecuador en 2005.

Otra tendencia -también al revés de lo que pasó en Honduras- es que los opositores que expulsan a un presidente por lo general logran mantener cierto viso de legalidad.

Lo que no está claro es si este nuevo modelo de interrupción presidencial que reemplazó al golpe de Estado es bueno o malo para la salud democrática.

Hay quienes dicen que es mejor que la democracia no se quiebre.

“Por lo general, (estas interrupciones) han llevado a mejoras”, dice Kathryn Hochstetler, profesora de la Universidad de Waterloo, en Canadá, que estudia el presidencialismo en Latinoamérica y el mundo. Según un análisis estadístico, añade, “los gobiernos reemplazantes… han sido mejores figuras gobernantes”.

“No soy optimista”, dice, “pero en general las interrupciones no han sido dañinas para la democracia latinoamericana”.

Otros opinan que la democracia no debería llegar a esos extremos y que las revueltas populares son un síntoma de la crisis de representación que afecta a la región.

“La movilización social es un correctivo de última instancia, pero tardío y errático en cuanto a lo que logra, y obviamente demuestra una falencia del sistema institucional”, dice Negretto, el profesor del CIDE. “Los controles deberían haber funcionado en forma temprana y sin llevar al país al borde del abismo”.

Recientes interrupciones presidenciales en América latina

The Associated Press

MÉXICO – Aunque hacía mucho que no se veía a militares latinoamericanos derrocar a un presidente electo en forma democrática, los expertos que estudian la democracia de la región apuntan a casos recientes que tienen algunas similitudes con el golpe de Honduras.

“El caso que estructuralmente es parecido y que ha sido ignorado es el de Jamil Mahuad en 2000 en Ecuador”, dice Aníbal Pérez Liñán, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Pittsburgh. “Hubo una acción militar forzando a salir al presidente”.

La diferencia con Honduras en el 2009, dice Pérez Liñán, es que “como el movimiento indígena respaldó la protesta, se tomó como un episodio aceptado por la comunidad internacional”.

Los otros antecedentes que se parecieron a un golpe tradicional, dicen los analistas, fueron los “autogolpes” de presidentes que intentaron disolver el Congreso. El peruano Alberto Fujimori lo logró en 1992 y el guatemalteco Jorge Serrano fracasó en 1993.

En las últimas dos décadas, los intentos de derrocar a presidentes en la región han seguido tres patrones, dice Pérez Liñán:

-El juicio político o un proceso similar. Así fueron removidos Fernando Collor de Mello en Brasil en 1992; Carlos Andrés Pérez en Venezuela en 1993; y Abdalá Bucaram, declarado “incapaz”, en Ecuador en 1997.

-Grandes movilizaciones populares, como las que expulsaron a Raúl Cubas en Paraguay en 1999; Fujimori, cuando iniciaba su tercer período, en 2000; Fernando De la Rúa en Argentina en 2001; Gonzalo Sánchez de Lozada en Bolivia en 2002; y Lucio Gutiérrez en Ecuador en 2005. En todos estos casos estos mandatarios renunciaron o fueron destituidos por el Congreso en episodios con visos de legitimidad.

-El golpe de estado frustrado, en que los golpistas no lograron quedarse con el poder, como le pasó al entonces coronel Gutiérrez al intentar suceder al derrocado Mahuad en 2000; al guatemalteco Serrano; y a quienes intentaron derrocar al venezolano Hugo Chávez en 2002.

Haití vivió golpes contra Jean-Bertrand Aristide en 1991 y en el 2004, pero por su inestabilidad institucional crónica los analistas no lo colocan en la misma categoría que al resto de la región.

3 comentarios

  • Bien!!!
    Anotación en el scrapbook para los nietos por favor.

  • que tecnico todo esto por favor, volvamos a lo esencial, lo humano. si todo fuera tan formal los soldados llevarian el mantel y las tazas para el te en ves de esos fusiles que se les ve en la cara no tienen ninguna gana de usar, si alguno de los hondureños que lucha hoy por hoy por poder vivir en paz y dignidad se cansa por favor me avisan y ocupo el lugar de cualquiera asi tenga que ir con mi familia para resistir a la estupidez organizada. Disculpen quise decir ridiculez, no queria ofender. Se acabo el tiempo de las armas, que de cualquier manera, son ineficaces en la tarea de construir vida. saludos a todos. si, a todos, a ustedes tambien, si son parte del genero humano.

  • Ah, pero qué APasionante AParecer en AP.

    Más allá de la estupidez precedente, felicitaciones de nuevo.


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