Agosto 21, 2009...10:00 am

El Caso Pelosso: en la mente de Cary Stayner, el asesino de Yosemite

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Nunca llegué a avisarles –y ya pasaron cuatro meses– pero el número de abril de la revista argentina Brando traía un reportaje mío, cuya llamada de portada anunciaba: Una noche en la mente de un asesino. (Lo verán en la imagen, arriba de Cómo seducir extranjeras en Buenos Aires. :-s )

Es una crónica sobre Cary Stayner, prisionero de la death row en San Quintín, California, condenado a muerte tras matar a cuatro mujeres en 1999. Una de ellas era la adolescente cordobesa Silvina Pelosso, cuyo caso en su momento generó mucha atención en Argentina.

Me tocó cubrir el caso cuando era becario de Clarín, recién llegado del interior a la Capital, con mi acento litoraleño-guaraní, la arrogancia propia del próximo Truman Capote, mi determinación de no volver a Posadas cuando se terminaran los seis meses de la beca. Entre otras razones, me lo asignaron porque en Policiales era uno de los (pocos) que hablaba inglés. Para un simple becario con menos de dos años de experiencia como periodista, era un encargo ultra importante. El día que escribí la nota de acá abajo, hubo que sacar una segunda edición para incorporar la noticia a la tapa. Se imaginarán lo importante que fue para mí: probablemente tener estas notas para mostrar me ayudó a conseguir laburo después de la beca, quedarme en Buenos Aires, después partir hacia Nueva York, etc.

Todo esto –no se puede ocultar– por un crimen horrible, una verdadera tragedia.

Clarín, 19 de marzo de 1999

Clarín, 19 de marzo de 1999

Cuando me fui a Nueva York tres años después, un día leía el Daily News y vi una noticia breve que decía que Stayner había sido condenado. Me volví a interesar en el caso y empecé a investigarlo para una clase de periodismo narrativo con James B. Stewart (maestro absoluto) y conseguí materiales exclusivos que había usado su defensa, nunca publicados. Entregué la crónica en inglés, en la que trabajé todo el semestre, y, aunque no me olvidé de ella, quedó guardada sin publicarse nunca.

Este año, me puse en contacto con el editor de Brando porque se cumplían diez años del crimen y pensé que era algo que le podía interesar. Así fue que por fin se publicó esta nueva versión, actualizada y en español, basada en la biografía y el perfil psicológico del asesino.

Es una lectura fuerte y no fue nada fácil escribirla. Principalmente, porque entrevisté a la madre de Silvina Pelosso y esto me puso en una contradicción muy tensa entre publicar todo el material que tenía, cruento en extremo, o –como me lo pidió ella, pero contra el criterio periodístico usual– no publicar nada sobre el crimen. Al final, incluí detalles de lo que pasó pero dejé muchos otros afuera. (El primer borrador que entregué era aún más escueto, escrito casi con los ojos cerrados y la nariz fruncida, pero el editor –sabiamente– no me lo dejó pasar). Sé que la nota final no le habrá gustado a la madre de Silvina, porque hablamos y nos escribimos bastante sobre el tema. Pero en todo momento le fui honesto respecto de lo que pensaba hacer y, como debe ser, al escribir intenté hacer un trabajo respetuoso y no sensacionalista –que era su principal temor, por supuesto–.

La mente de un asesino

El reportaje no se publicó online, así que les dejó un pdf por si les interesa leerlo y comentar. Click aquí para bajárselo.

2 comentarios

  • La crónica está buenísima y el “detrás” que contás es una delicia.

    No sé vos, pero yo creo que jamás hay que perder “la arrogancia del próximo Capote”: sólo hay que aprender a usarla.

    Abrazo.

  • Pasa que, a esa arrogancia, los golpes de la vida le van limando los ángulos hasta dejarla redondita y chiquitita como una bolita de plastilina.

    Como solía decir un ex jefe y aún amigo -citando a otro periodista que no sé quién era-:

    “No sé en qué momento pasé de ‘joven promesa’ a ‘rotundo fracaso’”…

    Jaj…


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